Ante todo, debe entenderse que a fin del siglo XVIII se llamaba "propiedad", aparte del territorio, a todos los derechos señoriales que venían adjuntos a la propiedad territorial. Por lo tanto, eran "propiedad", los impuestos y derechos personales, como las corveas, o las banalidades, y los derechos reales -sobre la tierra-, como los censos señoriales o los diezmos.

Al fin del siglo XVIII, no cesan de repetirse los reclamos de sectores agrícolas, filósofos, juristas y legisladores sobre el sistema de dominio feudal y la necesidad de su cambio. Como respuesta, y en base a un déficit fiscal de 22 millones de libras, el reino aumenta todos los impuestos y la nobleza presiona realizando registros territoriales para cobrar los impuestos con más precisión. Se les disminuyen los porcentajes a los metayers (aparceros), se aumentan las banalidades, y todos los impuestos en general. El sector agrícola se asfixia.

"La tiranía feudal, se rebela en furor después de un siglo de reposo y de silencio". Pierre-François Boncerf, "les Inconvenients des Droits Féodaux". 1776

El 23 de Junio de 1789. ante los reclamos de abolición de los derechos feudales, Luis XVI emite una Declaración de Intenciones del Rey:

"Todas las propiedades, sin excepción, serán especialmente respetadas; y Su Majestad comprende expresamente, bajo el nombre de propiedades, los diezmos, censos, rentas y derechos y deberes feudales y señoriales, y en general todos los derechos y prerrogativas útiles u honoríficas adjuntas a las tierras y a los feudos, o perteneciente a las personas."

La noche del 4 de Agosto de 1789, después de una sesión de la Asamblea Constituyente de 6 horas, el Vizconde de Nouailles, el Duque de Aiguillon, el Conde de Le Guen de Kerangall, por turno, abandonan sus derechos señoriales. El 6 de Agosto numerosos miembros del clero renuncian a sus diezmos eclesiásticos y proponen sean sustituídos por dádivas voluntarias. Son también abolidos los derechos de caza y la justicia señorial.

Quedan, de hecho, suprimidos todos los derechos señoriales personales, como las corveas, o las banalidades. Los derechos "reales", los que gravan directamente sobre la tierra, quedan sujetos a discusión posterior para ser eliminados mediante el pago de una indemnización.

Pero el rey no acepta dar su sanción aprobatoria a estos decretos; le escribe, días después, al Arzobispo de Arlés: "Despojar a mi clero, a mi nobleza...yo no daré jamás sanción a los decretos que los despojarán!.."

 

 

El 2 de Noviembre de 1789 se expropian todos los bienes y propiedades de la Iglesia y pasan a poder del Estado Nacional, quien emite millones de bonos contra la garantía de las tierras de la Iglesia, que se llamarán "assignats".

19 de Junio de 1790: Luis XVI vota la supresión de los títulos de nobleza, y el fin para siempre de la nobleza hereditaria. Todas las exenciones fiscales serán "delito nacional" y los que las mantengan serán considerados "anarquistas".

El 17 de Julio de 1793, por fin, quedan eliminados todos los privilegios y derechos señoriales. Por un decreto de la Convención Nacional: "Todos los derechos señoriales, feudales, censuales, fijos o casuales, -con excepción de los derechos exclusivamente territoriales y no feudales- quedan definitivamente eliminados". Según el mismo decreto, los títulos de estos derechos serán incendiados en cada comuna, en presencia de la población. Quien no los entregue para su incineración será condenado a 5 años de prisión "en fers" (encadenado con hierros).

Por otra parte, toda la propiedad se declara individual. Esto implica que los derechos de pastoreo -en los campos de los señores- de los campesinos también se suprimen. Y los campos se cierran al acceso público.

Al declararse los derechos sucesorios en condiciones de igualdad para todos los hijos, se crea una multiplicación de nuevos pequeños propietarios.

Se produce una nueva repartición de la tierra y de la propiedad. La propiedad comunal será repartida entre sus habitantes.

Pero fundamentalmente los grandes territorios pasan a poder de los burgueses ricos. Adquieren cientos de miles de hectáreas. Las familias de la alta burguesía toman poder de los antiguos territorios reales o señoriales de la nobleza y de la Iglesia. La familia Rothschild adquiere 200 mil hectáreas en Alsacia, y más tarde, otras familias, como los Péreire, fundarán bancos y con los Rothschild competirán por el control financiero del país.

LA PROPIEDAD EN EL CODIGO NAPOLEONICO:

 

 

Con la llegada al poder del Consulado y el Imperio de Napoleón Bonaparte,entre 1799 y 1804, se sanciona el Código Civil de Francia, que respetará muchas de las conquistas de la revolución Francesa y modificará otras.

Casi el 80% del Código Napoleónico está dedicado a la propiedad. De 582 páginas, 455 están dedicadas al tema de los bienes y la propiedad.

Con la división territorial que había hecho la Revolución, la burguesía había crecido como clase, y comenzaba a dividirse en sí misma en pequeños, medianos y grandes burgueses, abarcando la mayor parte de las actividades de la nación. La multiplicación de propietarios individuales y el fraccionamiento de la tierra hacían necesarias nuevas leyes y nuevas disposiciones sobre los contratos y las formas de adquisición, garantías, hipotecas, etc.

"La propiedad es el derecho de gozar y disponer de las cosas de la manera más absoluta, siempre que no se trate de un uso prohibido por las leyes o los reglamentos". Título II, Artículo 544.

"Nadie puede ser presionado a ceder su propiedad, si no es por una causa de utilidad pública, y mediando una justa y previa indemnización". Título II, Artículo 545.

Como se puede observar, estos artículos conjugan la "libertad absoluta" con las posteriores limitaciones que se irán poniendo sucesivamente al derecho de propiedad.

El Artículo 552 dice que la propiedad del suelo comprende lo que está por arriba y por debajo (du dessus et du dessous), salvo lo que atañe a las leyes y reglamentos correspondientes a las minas, y a los reglamentos de policía.

Con respecto a la sucesión de bienes, establece la igualdad de reparto sucesorio entre los herederos legítimos, en su defecto, a los hijos naturales, después a la esposa sobreviviente, y de no existir ésta, los bienes pasan a la República. En este aspecto mantiene, aunque modificando en parte, la igualdad de derechos sucesorios de la Revolución, y crea la oportunidad de división de propiedades y sucesivos loteos.

El derecho de propiedad se establece como perpetuo: no se pierde por el no uso (prescripción extintiva).

Para reafirmar todas las precisiones sobre el Derecho de Propiedad, Napoleón encarga, por Ley de Finanzas de 1807, a su Ministro del Tesoro, Nicholas-François Mollien, la confección de CATASTROS PARCELARIOS.

" Lo que caracteriza mejor el derecho de propiedad, es la posesión pasible y reconocida. Es necesario que el catastro se limite a comprobar esta posesión. Mi código hará el resto; y a la segunda generación, no será necesario un nuevo proceso para la constatación de los límites. " Napoleón Bonaparte, 1809.

En 1811, se elabora un Código Catastral titulado "Recueil méthodique des lois, décrets, réglements, instructions et décisions sur le cadastre de la France; approuvé par le Ministre des Finances". En su Artículo 1143 dice: "El catastro puede, y debe, necesariamente, por consiguiente, servir de título de justicia para probar la propiedad". Y en su Artículo 1144: "El catastro será el gran libro territorial de Francia".

Los catastros no sólo tenían la medida del terreno, sino sus características, historia de la propiedad y reseñas sobre el propietario. Se continuaron haciendo hasta 1846.

Actualmente se encuentran en línea y se pueden consultar los Catastros Napoleónicos de 42 departamentos de Francia:

Ver los Catastros Napoleónicos de todos los departamentos disponibles de Francia.

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