LA LEGISLACION FRANCESA EN EL ANCIEN RÉGIME (II)

(LOS TRES ORDENES SOCIALES)

La sociedad francesa se dividía en 3 órdenes básicos:

-EL CLERO (ceux qui prient, los que oran): era el 0.5% de la población.

-LA NOBLEZA (ceux qui battent, los que luchan): era el 1.5% de la población.

-EL TERCER ESTADO (ceux qui travaillent, los que trabajan): era el 98% del pueblo.

Francia tenía en siglo XVIII cerca de 28 millones de habitantes.

EL CLERO

El Clero constituía el primer orden del reino. Dado que la religión del Estado era la religión católica, se encargaba de la salud física y espiritual de la población. Era el orden más privilegiado, el más cercano al Rey, y con más influencia en los asuntos de Estado. El clero era el único orden social bien estructurado y organizado. Se componía de unos 130.000 miembros. Tenían sus propias leyes y eran juzgados por sus propios tribunales. Todos sus miembros estaban solo bajo el fuero del Derecho Canónico. No pagaban el principal impuesto directo del Rey: la taille. Pero a cambio de no pagar este impuesto, debían ocuparse de atender la salud de la población y la instrucción pública. La Iglesia era dueña de inmensas cantidades de territorio, el 6% del territorio francés, y cobraba impuestos territoriales. Se encargaban de registrar todos los actos civiles de las personas, que guardaban en sus archivos parroquiales.

El clero se dividía en:

ALTO CLERO (Haut Clergé), eran los cardenales, obispos, arzobispos, que prácticamente se confundía con la nobleza, pues los obispos y arzobispos eran designados por el Rey entre gente allegada a su nobleza.

y el BAJO CLERO (Bas Clergé): eran los curas, párrocos y vicarios, que celebraban misa y tenían los registros de bautismo, sepulturas y distribuían el sacramento del matrimonio, y la confesión. Su modo de vida era generalmente modesto, pues contaban con pocos recursos pecuniarios. El bajo clero provenía de la pequeña burguesía rural y de ciudadanos comunes.

En general, aparte de ser el sector más organizado, el clero era el más abierto a los demás órdenes sociales. Cualquiera podía entrar a formar parte de él, siempre que siguiera los preceptos de abstinencia e incontinencia de la Iglesia.

LA NOBLEZA

Después del clero, la nobleza es el segundo orden en importancia en la jerarquía del reino, y la clase privilegiada por tradición. Tenían privilegios fiscales (no pagaban la taille, el impuesto real), privilegios políticos, pues ocupaban los altos cargos administrativos en el gobierno, y tenían entrada a las Asambleas de los Estados Provinciales; privilegios de carrera en las fuerzas armadas, y privilegios sociales: podían usar espadas y practicar la caza, y tenían asientos reservados en las iglesias. Y también estaban sujetos a su fuero de justicia especial: el parlamento.

La nobleza estaba compuesta por unas 25 mil familias, con cerca de 350.000 personas.

Había dos clases de nobleza: la Noblesse d'Épée (nobleza de espada), las antiguas familias que traían sus títulos desde la época medieval,y la Noblesse de Robe (o ennoblecidos) quienes habían adquirido su calidad de nobles por cargos, decisiones reales o compras de títulos legales de nobleza. Famosos "nobles de robe" fueron Montesqieu y Descartes. La élite de la jerarquía eran los que poseían los títulos más altos: príncipes, duques, condes y gozaban de grandes fortunas. Estos eran sólo unas 250 familias en total. Luego estaban los nobles que vivían en zonas rurales aislados en sus castillos, y por último, los gentilhommes (gentilhombres) o la pequeña nobleza, la mayoría, que eran analfabetos o ignorantes y tenían menores recursos.

La mayoría de los nobles eran señores de tierras, y cobraban fuertes impuestos a los paisanos que las habitaban. Un noble debía "vivir noblemente", lo que significaba, sustentarse sin tener que trabajar. Trabajar era considerado una deshonra. (Ver aquí post relacionado, "Dato Curioso"). La aristocracia urbana invertía sus fortunas en negocios marítimos y en la industria metalúrgica. Eran el 65% de toda la riqueza de Francia.

EL TERCER ESTADO

Eran todos los que no pertenecían ni al clero ni a la nobleza. De 28 millones de habitantes, eran cerca de 27 millones y medio. Según una cita de Abbé Siéyès, son "un todo que no es nada pero que aspira a ser cualquier cosa". Comprendían un amplio espectro heterogéneo de aspectos sociales: campesinos rurales, burgueses ricos de las ciudades, artesanos, obreros, pequeños comerciantes, pobres y mendigos itinerantes.

No tenían en general derechos especiales ni privilegios, sino que al contrario, soportaban todas las cargas impositivas: los impuestos eclesiásticos (diezmo), los señoriales directos e indirectos, los reales (la taille), etc. Sus principales reivindicaciones eran la igualdad impositiva. Estaban dentro del fuero de la justicia ordinaria de donde vivieran. No tenían muchas posibilidades de movilidad social o inserción en otros órdenes, excepto en el del clero, o en el caso de los burgueses ricos que pudieran comprar títulos o posiciones. Socialmente, los matrimonios de la nobleza con ellos no eran consentidos por los padres en absoluto.

Los burgueses, a su vez, estaban dividos en alta y mediana burguesía. Los primeros llevaban un tren de vida fastuoso; tenían negocios financieros o comerciales, o invertían en la industria textil o agrícola; estaban, por su modo de vida, cerca de los nobles, y pretendían imitarlos en todas sus costumbres. Esta clase irá teniendo cada vez más influencia política, hasta determinar la caída de la monarquía en 1789. La mediana burguesía eran propietarios de pequeñas tierras, rentistas, gente con profesiones liberales, hombres de ley, etc. Vivían sobre todo en zonas rurales y hacían grandes esfuerzos y ahorros para que sus hijos accedieran a la escala superior de la burguesía. El típico ascenso social era poder casar a sus hijos con gente de la alta burguesía, acceder a cargos administrativos en el gobierno, y poder llegar a comprar algún título de nobleza que les diera mayores privilegios. Tenían que pagar los impuestos reales y eclesiásticos, pero se beneficiaban con los impuestos directos señoriales, como los céntimos, las gabelas, o las banalidades (impuesto por usar los molinos u hornos señoriales).

Por debajo de la burguesía se situaba todo el campesinado rural, los obreros y los artesanos. Los campesinos eran generalmente propietarios de sus tierras (o más bien, usufructuarios): los que tenían más de 20 hectáreas vivían más cómodamente, pero los 3/5 del campesinado eran dueños de parcelas de entre 2 y 5 hectáreas. Su vida era regida por su señorío, la comunidad rural, la parroquia y sus familias. Dentro del señorío estaban sujetos a la justicia del señor dueño de las comarcas. Tenían una viva tradición oral, compensando el analfabetismo, que era muy grande entre ellos. Los "sin tierra", una gran masa de gente, vivían sólo para subsistir, de sus manos y de sus brazos. Los campesinos eran los que mayor cantidad de impuestos pagaban. No tenían ninguna posibilidad de ascenso social, excepto en el bajo clero. Los artesanos urbanos estaban agrupados en asociaciones por oficios, que luchaban por sus reivindicaciones, aunque su condición de vida era igualmente precaria. Trabajaban en grandes industrias como la de los Gobelinos o la de porcelana de Sèvres, en París. A fin del siglo XVIII un mayor desarrollo industrial y la aparición de máquinas de vapor permite dar más trabajo y mejorar las condiciones sociales. Las corporaciones de obreros y artesanos son suprimidas con la Revolución Francesa.

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